Posturas en el parto

30 junio, 2019 Caroline Correia de Alencar

Cuando miramos hacia atrás podemos encontrar varios estudios y relatos que hablan sobre la manera que se paría hasta el siglo XVII, el parto hasta entonces era considerando un proceso dinámico en el que las mujeres eran estimuladas a moverse, las posturas más usadas por las mujeres eran las posiciones en vertical, en las cuales usaban diversos instrumentos que les ayudaban a conseguir esta postura. La telas, palos, hamacas, sillas de partos se destacan como los principales instrumentos usados por estas mujeres durante la fase de parto.  

En el siglo XVII la manera de parir sufre un gran cambio, el parto deja de ser dinámico y pasa a ser estático, donde la mujer era tratada como una enferma y empezaba a dar a luz tumbada en la cama boca arriba. El médico obstetra Francés François Mauriceau determinó que para el confort y seguridad de la parturienta la postura supina sería la más aconsejable, además en la misma época el rey de Francia Luis XVI obligaba a que todas las mujeres comenzaran a parir boca arriba, ya que era aficionado a estar presente en los partos y opinaba que en las posturas en vertical no se apreciaba tanto como en la postura supina. Así que en el siglo XIX el uso de la sillas de parto y las postura en vertical desaparecieron de Europa junto con las matronas que fueron sustituidas por médicos. Los partos con intervenciones se fueron haciendo más frecuentes y la postura de litotomía pasó a ser la más elegida, pero esto no significaba que fuese la mejor ya que esta postura favorece el bloqueo de la pelvis lo cual dificulta el paso del bebé, sin embargo es una postura que facilita el acceso al profesional que acompaña la mujer porque en esta posición la monitorización cardiaca del bebé y las intervenciones durante el parto se facilitan. 

Estudios han mostrado que las mejores posturas para parir serían cuadrupedia y de rodillas, ya que ofrecen una menor probabilidad de lesiones en el suelo pélvico, porque en estas posiciones la gravedad y la movilidad pélvica facilitan el paso del bebé, sin embargo la administración de la epidural dificulta a la mujer colocarse. Las posturas en cuclillas y de pie destacan en los estudios como las posturas con mayor riesgo de desgarros. Cuando hay administración de la epidural la postura en lateral conocida como “la Inglesa”  sería una buena opción frente a la prevención del periné, ya que hay un mayor control de la presiones hacia la pelvis. 

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